En finanzas, un crac es un movimiento descendente de los precios de los títulos valores en el mercado. Hace referencia a una caída o desplome que, por su vertiginosidad e imprevisibilidad, generan aún más pánico y alarma de la que originó el crack inicialmente.

El término crack proviene de la grafía inglesa “crash” que, a su vez, se origina en el alemán “krach”, cuyo significado es estallido y escándalo. Hay dos puntos históricos en los que se dio inicio al uso popular de esta expresión: la caída de la Bolsa de Viena el 9 de mayo de 1873 y el Jueves Negro, como se conoce a la caída de la Bolsa de Nueva York, el 24 de octubre de 1929. A la fecha, se prefiere el uso de la escritura crac para evitar el extranjerismo.

Algunos de los cracs más relevantes de la historia moderna fueron el ocurrido en Wall Street en 1929 (anteriormente mencionado); el Lunes Negro de 1987; el crack ruso en 1998; el fin de la burbuja de internet en el año 2000, los efectos de la tragedia de las Torres Gemelas (2001) y el fraude Worldcom (2002). Después vinieron el desplome bursátil por la crisis subprime (2008); el flash crash dos años después y las crisis de la OPEP y el coronavirus en 2020.

¿Es posible anticipar una caída de la bolsa? Sí, sí existe una observación anticipada de los acontecimientos. Los cracs normalmente se producen ante situaciones que alteran la normalidad. Entonces, si se observa la inminente aparición de malas noticias, sucesos inesperados o burbujas especulativas, es probable que venga luego un desplome bursátil y este, a su vez, suele ser antecesor de una recesión económica. 

Con información del Manual de Términos Bancarios, Economipedia y eleconomista.es