Cuasidinero se define como “la suma de los Depósitos de Ahorro y los Depósitos a Plazo de la totalidad del sistema económico del país”, según el Manual de Términos Bancarios. Este activo financiero es muy parecido al dinero normal y corriente, pero con la característica particular de poseer menor liquidez que el dinero corriente.

Otras cualidades del cuasidinero es la posibilidad de representar en ciertos periodos de tiempo al dinero, también puede ser canjeado a efectivo para emplearse como modelo de pago. Igualmente, puede ser un instrumento de cambio, una reserva de valor o, incluso, un generador de intereses “al contar con sus correspondientes rendimientos y plazos de vencimiento”, específica Economipedia.

Una importante desventaja del cuasidinero es que es una modalidad de pago poco extendida y con poca aceptación. Sobre este asunto, en el Diccionario de Banca y Finanzas se señala que “al principio los economistas consideraron «moneda» o «dinero» solamente a los billetes de banco y a las monedas propiamente dichas; posteriormente se admitió que los depósitos bancarios a la vista (movilizables por cheques) eran también monedas”.

“Es indudable que nadie va al automercado o cualquier otro sitio para hacer compras provisto de su libreta de ahorros o de un certificado de depósito a plazo fijo; pero tampoco cabe duda de que estos instrumentos representan un poder de compra tanto o mayor aún que la del dinero propiamente dicho”, agrega el diccionario.

Teniendo esto claro, hay que rescatar algunos ejemplos de cuasidinero, que serían los depósitos, las cuentas de ahorros, certificados de inversión, bonos del Estado, pagarés, las letras de cambio, títulos privados y públicos, y otros activos menos líquidos pero más rentables.