En el Manual de Términos Bancarios se define al emolumento como el “beneficio, utilidad, propina, lucro inherente a un cargo o empleo”. En el sentido etimológico, la palabra viene del latín emolumentum, que servía para referirse a una retribución o ganancia, específicamente la dada al molinero por su trabajo con el maíz.

La RAE define este término como la “remuneración adicional que corresponde a un cargo o empleo”. Esta definición deja entrever que la obtención del emolumento es continua u ocasional.

Es ahí donde se marca la diferencia con un sueldo o salario común. Cuando existe una relación laboral de prestación de servicios, con contrato incluido, se debe hablar de salario; mientras que cuando no existe vínculo laboral alguno o la remuneración está fuera de lo acordado, es cuando se puede hablar de emolumento. Por ejemplo, los bonos otorgados a empleados de una empresa en épocas navideñas entran dentro de esta definición.