La palabra deflación, es todo lo contrario a inflación. Según el Manual de Términos Bancarios, la deflación es un “fenómeno que acompaña a las épocas de crisis”. 

Una época de deflación consiste en la caída generalizada y prolongada del nivel de los precios de bienes y servicios, durante al menos dos semestres, de acuerdo con lo establecido por el Fondo Monetario Internacional. Puede ser causada por la disminución de la demanda, que a su vez significa una caída general de la economía.

La aparición de la deflación responde a una de dos situaciones: a una reducción de la demanda o a un incremento en la oferta, que no es capaz de absorber el mercado. Estos fenómenos generan que se desincentive el consumo, que crezca el ahorro, que se incremente el valor real de la deuda y que aumente el desempleo.

Desde el punto de vista del valor del dinero, con la inflación este vale menos, y con la deflación aumenta su valor, es decir, se incrementa su poder adquisitivo. Ante esto, se deben tomar medidas monetarias y fiscales a través de políticas específicas.

Una de ellas tiene que ver con la colocación de más dinero “en circulación, complementado con la disminución de la tasa de interés, lo cual incentiva el crédito de consumo y de inversión, reactivando de esta forma la demanda. Al disminuir la tasa de interés, ya no es rentable tener la plata en las entidades financieras, por lo que la gente preferirá invertirla o gastarla“.

Por otro lado, no debe olvidarse que la deflación puede ser peligrosa. Economipedia lo explica: “genera un círculo vicioso de bajada de precios y esto hace que el consumo de la economía se estanque. Las empresas disminuyen la producción porque hay menos consumo y por tanto, se ven obligados a despedir trabajadores. Lo que produce a su vez menos consumo y otra vez un exceso de oferta, que provoca que vuelan a bajar los precios. Esto es lo que se conoce como espiral deflacionista”.

Agregan que “una inflación excesiva es mala, pero más peligroso es aún caer en deflación, de ahí el esfuerzo por parte de los bancos centrales de obtener siempre una inflación baja pero positiva” en torno al 2%.