El agio es el beneficio obtenido en el tráfico comercial de cierto tipo de bienes, como en el caso de la compra-venta de monedas, fondos públicos, valores en la Bolsa, entre otros. 

Sirve para comprender mejor la definición, revisar sus orígenes. En principio está la palabra italiana aggio que quiere decir “intercambio de monedas”. Tiene otro significado, que es “añadido”, del verbo añadir. Por otro lado, tiene una raíz celta y germánica: azh o az, que quiere decir “algo que es fácil o cómodo”.

A este beneficio también se le llama “premio”, pues es la suma que se adquiere en negocios financieros por la discrepancia entre el valor real y el valor nominal en compras o en ventas. A esta discrepancia también se le denomina agio. 

De estas concepciones nace un uso extendido, que es el de la especulación monetaria con fondos públicos, particularmente en casos de alza o de baja de su valor.

Un ejemplo: “En el mercado bursátil, la diferencia entre el valor de mercado y el paritario da lugar a la aparición del agio. Este se expresa en porcentajes. Por ejemplo, si el valor de mercado de es de 1.000 unidades monetarias y el paritario de 1.100, el agio es del 10%”

Esto se considera como lo opuesto al desagio, el cual se basa en una depreciación de los valores (por ejemplo, el de los títulos públicos), con la intención de pagar por ellos un valor por debajo del valor (considerado constante) de los mismos.

Con información del Manual de Términos Bancarios del Banco Provincial (1992) y Economipedia.