“Cuando una deuda monetaria no es pagada oportunamente, generalmente se causan intereses a título de penalidad a una tasa mayor que la que producía, por ejemplo, el crédito originalmente concedido; estos intereses devengados y no cobrados pueden producir a su vez intereses mediante su capitalización o anatocismo. El anatocismo es, pues, el cobro de intereses sobre intereses”, define Esteves (1998) en su Diccionario de Banca y Finanzas.

El anatocismo ocurre cuando el deudor deja de pagar, y al propio monto de intereses se sumará al capital debido, por lo que se convierte en una obligación accesoria de otra. Así, el nuevo costo financiero se calculará sobre ambas cantidades. En algunos casos se puede considerar a esta práctica como muy cercana de la usura y por eso, la legislación de muchos países lo prohíbe, al menos desde un punto de vista mercantil.

En resumen, estos intereses moratorios aumentan la cantidad a pagar por parte de quien posee la deuda y, como consecuencia, la agrandan. De haber pagado lo que se debe, no habría anatocismo.