Lumière, en español, significa luz, y fue esto precisamente lo que le dieron al mundo del entretenimiento dos hermanos con este apellido. 

Louis y Auguste Lumière son conocidos como los creadores del cine y, un día como hoy pero en el siglo XVIII, proyectaron ante 35 personas en el Gran Café del Boulevard de los Capuchinos, en París, un cortometraje: la salida de los obreros de una fábrica francesa en la ciudad de Lyon. Este 28 de diciembre de 1895 quedó marcado en la historia como el nacimiento del cine.

Los asistentes a esta cita, que sería solo el inicio de una nueva forma de ver la vida, disfrutaron de “La llegada de un tren a la estación de la Ciotat”, “La salida de la fábrica”, “El regador regado”, entre otros audiovisuales de tipo documental.

El 28 de diciembre fue, entonces, el inicio del séptimo arte, pues en un año los hermanos Lumière ya habían creado más de 500 películas que, en ese entonces, no tenían actores y solo contaban con decorados naturales; las cintas eran breves, sin mucho montaje ni movimiento, dada la posición fija de la cámara. 

El éxito del cinematógrafo, este invento de los hermanos para grabar películas, fue inmediato, no solo en Francia sino también en toda Europa y América del Norte, donde Tomas Edison ya había grabado numerosas escenas que un espectador a la vez podía ver a través de un kinetoscopio, otro aparato para rodar cintas.

Aunque los hermanos habían asegurado que “el cine es una invención sin ningún futuro”, el mundo lleva ya 126 años frente a la gran pantalla.