En el sector Los Haticos de Maracaibo, el 9 de diciembre de 1881, nacía Eduardo López Bustamante, un periodista, abogado y poeta considerado uno de los intelectuales más destacados de Venezuela durante la primera mitad del siglo XX. 

Junto con varios familiares formó la llamada “Dinastía López”, título otorgado por sus contribuciones al periodismo venezolano. La dinastía comenzó con su padre, Eduardo López Rivas; y siguió con sus hermanos, Enrique y Carlos López Bustamante, y su hermana Teresa. A esta familia, censurada en la dictadura de Gómez, se le atribuye la modernización del ejercicio periodístico en el país. 

Eduardo, hijo del famosísimo periodista zuliano, se tituló como abogado en la cárcel y, al salir, creó la Revista Mensual de Derecho, Jurisprudencia y Legislación. Su tiempo en prisión se debió a su labor reporteril, que desarrolló desde muy joven, ascendiendo poco a poco en la empresa familiar formada por el diario El Fonógrafo, la revista El Zulia Ilustrado y la casa editorial llamada La Imprenta Americana.

En el diario pudo trabajar sin problemas ya que sabía varios idiomas, así que se desempeñó como traductor de las noticias internacionales. Años después, se hizo director de La Imprenta Americana y, cuando su padre se retiró de la cabeza de El Fonógrafo, Eduardo tomó su lugar y creó en Caracas una edición del periódico, y en Madrid, España, la primera corresponsalía de Venezuela en Europa.

Bajo su dirección, se renovaron los talleres de la imprenta, lo que permitió un tiraje mayor y que el periódico llegara a ocho páginas. Además, comenzó a aplicar el concepto de tres polos de información, Maracaibo-Madrid-Caracas, era algo nunca visto a principios del siglo XX. El trabajo de varios periodistas coordinando la labor representó el primer intento de lo que hoy son las corresponsalías. Este fue el primer intento de una visión global del periodismo venezolano.