Trinitaria de nacimiento pero venezolana por decisión, Lucila Palacios nació un 9 de noviembre hace 119 años. Su nombre real era Mercedes Carvajal. Para su seudónimo se inspiró en la poeta chilena Gabriela Mistral, cuyo primer nombre era Lucila, y en Concepción Palacios, la madre del Libertador Simón Bolívar.

Dedicó su vida a las letras, como ensayista y dramaturga; también fue política, diplomática y líder social, por lo que es reconocida como una de las más destacadas representantes de las letras venezolanas del siglo XX.

Su interés por las letras fue casi innato; su tío materno, a quien llamaba “papá Ramón” (poeta y gran lector) siempre la llevaba a participar en espectáculos y veladas literarias cuando era niña. Como escritora desarrolló un estilo de literatura testimonial con “férreas alusiones a la defensa de la infancia y la mujer desprotegida del sistema”, según asegura el sitio web I Venezuela Travel.

Dentro de su multifacética carrera escribió destacadas novelas, entre las que se recuerdan con facilidad Los Buzos, Rebeldía, La gran serpiente, Tres Palabras y una mujer, El corcel de las crines albas, Cubil, Signos en el tiempo, Tiempo de siega, La piedra en el Vacío, Látigo y ¡No!; así como los cuentos El bazar de Venus, Trozo de vida, El demonio de Stefan Zweig, Cuento de la ribera del Yaracuy, Mundo en miniatura, El día de Caín, Ayer violento, Una estrella en el río y Cristal de aumento. Asimismo, Palacios fue la guionista de obras de teatro de tipo sinfonía y ballet, teatro lírico, poema teatral, poema dialogado y teatro para niños.

Dentro de sus numerosos logros se encuentra la creación de una biblioteca en la sede de la embajada de Uruguay, que contó con cinco mil ejemplares y que bautizó con el nombre de “Andrés Eloy Blanco”. En ese país, donde era embajadora venezolana, fue honrada como Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de las Letras en Montevideo.

Entre otros elogios, Palacios recibió en 1939 el Diploma de Honor del Premio de Matanzas, en Cuba; también el Premio en el IV Concurso de la Asociación Cultural Latinoamericana, el Premio Municipal de Teatro para niños (ambos en 1943), y el Premio de Novela “Arístides Rojas” en 1949.

Obtuvo también la Orden del Libertador en el grado de Gran Cordón (1967); el reconocimiento Mujer de Venezuela, por la Unión Americana de Mujeres, Capítulo Venezuela (1971); y las Ordenes Andrés Bello (1978), Francisco de Miranda (1978) y Manuel Piar (1986). En 1969 fue declarada Hija Ilustre de Ciudad Bolívar.

El Círculo de Escritores de Venezuela creó en 1991 el “Premio Lucila Palacios” para reconocer al escritor del año. Asimismo, fue honrada como Individuo de Número de la Academia de la Lengua (fue la primera mujer en obtener esa posición), para luego ser nombrada Miembro Correspondiente de la Real Academia Española.

Tras una fructífera carrera cultural y con el papel colocado en su pequeña máquina de escribir dispuesta para la creación literaria, murió Lucila Palacios, muy cerca de los 92 años de edad.