Sin importar el lugar del mundo en el cual se esté, materializar una idea de negocio hasta hacerla una empresa exitosa no es una tarea nada sencilla, implica trabajo, tiempo y mucho esfuerzo. Sin embargo, hay que recalcar que los nuevos proyectos traen consigo un sin fin de beneficios tanto culturales como económicos para una nación, entre los que se encuentran: oportunidades de empleo, inversiones, diversidad de negocios, mejoras de la calidad de vida de una comunidad a través de un producto, entre otros.

Un emprendedor debe tener en cuenta que debe atacar los sectores que tienen carencias, crear una propuesta de valor atractiva que genere una solución, generar interacción personalizada y evaluar el entorno para brindarle un beneficio a la sociedad. No se tratará jamás de replicar un producto solo para vender.

Aunado a eso, hay otros factores determinantes para el éxito de una empresa, ya sea una nueva creación o para mantenerla en el mercado, como tener claro el modelo de negocio, la estrategia de crecimiento, recursos claves y una correcta asesoría contable y jurídica.

En un mercado tan retador como el de nuestro país, este último factor es muy importante porque la adaptación a diferentes escenarios es fundamental. Todo emprendedor necesita tener nociones de aspectos legales y contables; contratos, flujo de caja, manejo de inventario y manejo de inversiones.

 

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No hace falta ser un experto, pero tener conocimientos otorga respaldo y seguridad. Instruirse y trabajar de la mano con personas profesionales y confiables para evitar sorpresas desagradables y problemas por falta de experiencia puede ayudar mucho en el proceso de desarrollo.

Se debe tener la mayor planificación posible en cuanto a la previsión de disponibilidad de materia prima, capacidad de consumo, diversidad de proveedores, distribución y todo lo que pueda afectar la producción y rentabilidad ya sea a corto, mediano o largo plazo.

Aunque todos estos factores y la situación económica en Venezuela hagan ver que existen barreras para sacar una idea adelante, cada día son más los ejemplos que tenemos en la calle que nos demuestran un mundo abierto de oportunidades, siempre y cuando sean sólidas y estructuradas.

Los emprendedores no solo deben pensar en surgir y mantenerse, sino también en innovar, ofrecer un buen servicio, adaptarse, vencer los miedos de la incertidumbre que permitan aportar un crecimiento económico del país.